El Conejo de la Luna

Hace mucho, el buen Dios Quetzalcóatl fue de viaje por el mundo en forma de un Hombre. Tras haber caminado todo el día, él estaba cansado y con mucha hambre pero continuó su caminata por mucho tiempo hasta ver las estrellas y la Luna brillar en el cielo. Decidió sentarse y mientras descansaba, vio a un pequeño Conejo que estaba comiendo.

El Dios le pregunto que estaba comiendo, el Conejo le respondió "Zacate" (varias especies de hierba que sirven de pasto y forraje) y si quería un poco. El Dios le dijo que no le gustaba pero le agradecía su bondad. Nuevamente el Conejo le preguntó que hará, y el Dios le dijo que quizás morir de hambre. El Conejo en su máxima bondad le dijo:

"No soy más que un pequeño conejo, pero si tienes mucha hambre, cómeme y aliméntate".

El Dios, conmovido por su gran gesto, le dijo que sería recordado por todos. Luego lo tomó y elevándolo hacia la luna su figura quedó estampada en ella.

mito el conejo de la luna

Luego de esto, el Conejo bajó nuevamente a la tierra y el Dios le dijo: "Ahí está tu retrato para que todos te recuerden por mucho tiempo".
 

 


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