El Mito del Kraken

Según cuentan las viejas crónicas de los antiguos navegantes sobre "el Kraken", cuando en aquel entonces el agua rebosaba de peces y las redes siempre se llenaban, los pescadores trabajaban con temor en las aguas marítimas, ya que sabían de la existencia de esta terrible criatura que para alimentarse, producía sustancias que atraían a enormes cardúmenes de peces y si ellos intervenían en su cena, sería la última vez que vivirían.

El Kraken, era proveniente de la mitología escandinava y finlandesa. Tenia grandes tentáculos capaces de hundir embarcaciones completas sin gran esfuerzo. Sus ojos eran rojos con los que controlaba cualquier movimiento de otras criaturas. Sus ventosas eran de unos 2 metros de diámetro y estaban recubiertas de lengüetas afiladas que las usaba para atacar.

El Kraken fue avistado más por las costas del Atlántico Norte y de Noruega donde en 1752, un Obispo afirmó que el color negro de las aguas de aquel país, se debía al mecanismo de defensa de esta criatura. A fines del siglo XVIII, el Kraken ha sido representado como una especie de calamar gigante, sin embargo, en sus primeras descripciones, se parecía más a cangrejos con rasgos de pulpos y mezclados con otros rasgos de ballenas gigantes.

Se decía también que se caracterizaba por relacionarse a las actividades volcánicas submarinas que ocurren en la región de Islandia, incluida el agua burbujeante, las corrientes peligrosas y la aparición de nuevos islotes. La parte posterior de un Kraken adulto, era de gran longitud con una joroba y tentáculos que flotaban como flecos de algas, por esto, siempre se le confundía con una isla, y cuando los marinos desembarcaban sobre él, daban un paso ciego a sus propias muerte.

Según cuentan, los marineros de barcos de vela que navegaban por el profundo mar, hacían vigía con mucha cautela las aguas profundas en busca de algún burbujeo sospechoso o lecho marino iluminado con ojos rojos como el fuego. Estas señales, eran inconfundibles pistas de que el Kraken estaba cerca y listo para salir de las profundidades del agua y atacar cualquier embarcación que se cruce en su camino y así, devorar a los desafortunados que caían al mar.

Sus enormes tentáculos se enroscaban con facilidad en los mástiles o en todo el barco. Así, esta criatura se los llevaba al fondo y de paso prevenía que sus presas escapen de su ataque con ayuda de un remolino que este mismo creaba. Las posibilidades de escapar de su terrible ataque eran prácticamente nulas.

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Gracias a la terrible apariencia, gran tamaño y gran poder destructivo del Kraken, se ganó un lugar en la literatura. Se dice que el escritor Julio Verne, se ha inspirado en el Kraken para escribir "el ataque del calamar gigante" en la novela "20,000 Leguas de viaje Submarino".

Según una historia popular, dice que el Obispo de Midaros, levantó un altar sobre una roca de una playa, y celebró la Santa Misa sin saber, que todo esto se celebraba sobre el lomo de un Kraken. Misteriosamente, la criatura no hizo nada; esperó que termine la ceremonia y luego, se deslizó hacia el mar para luego desaparecer.

Aquellos que no tuvieron dicho privilegio, decía que al ver uno de sus tentáculos fuera del agua, no era necesario asustarse, pero si el Kraken salía totalmente del agua, era un terrible presagio de "el fin del mundo".
 

 


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